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Opinión

marzo 24, 2019 Columna de opinión

GENOCIDIO POLÍTICO Y AUTOGENOCIDIO. EL CASO DE CAMBOYA

Por:

Farid Samir Benavides Vanegas, PhD

Profesor Asociado

Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales

Universidad Ramón Llull – Blanquerna

faridsamirbv@blanquerna.url.edu

El 9 de diciembre de 1948, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Convención para la Prevención y Sanción del delito de Genocidio (en adelante, la Convención).  En esta Convención se sancionan actos constitutivos de genocidio y se protegen cuatro grupos: racial, nacional, étnico y religioso.  Desde el momento mismo de la discusión de la Convención se discutió sobre la inclusión de los grupos políticos como uno de los grupos protegidos.  Diversos autores, como Philippe Sands y William Schabas, hacen un relato detallado del camino seguido por la Convención y muestran cómo fueron incluidos en la Resolución 96 de 1946, pero, por presiones del Reino Unido y de la Unión Soviética, debieron ser excluidos de su ámbito de protección.

Desde entonces se ha dado una discusión amplia acerca de la necesidad de reformar la Convención para incluir a los grupos políticos y otros grupos sociales.  Pese a ello, lo cierto es que en el Estatuto de la Corte Penal Internacional, adoptado en julio de 1998, se recogen los mismos grupos protegidos por la Convención y no se incluyen modificaciones substanciales al texto adoptado en 1948. 

Pese a la claridad del texto de la Convención, desde otras disciplinas se ha abogado por una definición amplia de genocidio.  Así se encuentra en las obras de Martin Shaw y en la de Daniel Feierstein, entre otros, que sostienen que la Convención no recoge toda la esencia de lo que buscaba en su obra Rafael Lemkin, el jurista polaco que acuñó el término y que promueve la sanción de este delito.

Los argumentos que se esgrimen para cuestionar el alcance limitado de la Convención apuntan a señalar el hecho que la mayor parte de los genocidios modernos se cometen en contra de grupos políticos o por razones políticas.  Como casos se suelen citar el argentino y el camboyano. En este último se informa que en el año 1979 el Tribunal vietnamita encargado de investigar los crímenes cometidos por Pol Pot lo condenó, junto con otros miembros del Khmer Rojo, por el crimen de genocidio en contra del pueblo camboyano.  

Antes de pasar a otros puntos, conviene conocer qué pasó en Camboya entre 1975 y 1979.  Como consecuencia de la Guerra Fría y de las disputas por el poder en Asia, que se tradujo en guerras en Vietnam y otros lugares, sube al poder un grupo radical de orientación maoísta.  Una de las primeras acciones de la guerrilla de Pol Pot es, luego de la caída del régimen de Lon Nol el 17 de abril de 1975, la expulsión de las personas de las ciudades y la persecución de los funcionarios del régimen anterior y quienes fueran sospechosos o sospechosas de ser intelectuales o de estar occidentalizadas.  En los diferentes centros de concentración murieron miles de personas, algunos afirman que casi un tercio de la población camboyana.  En lugares como Tuol Sleng, en la capital camboyana, solo sobrevivió un puñado de personas, incluidos algunos guardias.  Solo la victoria vietnamita permitió que la masacre parara y que Pol Pot fuera expulsado del poder.  En ese momento se confirmaron las acusaciones en contra del Khmer Rojo y los ataques contra la propia población camboyana.  Dada la masividad de los crímenes, este hecho fue calificado como un auto genocidio, pese a que no hubiera sido cometido en contra de uno de los grupos protegidos en la Convención sino en contra de un grupo político, el cual se definía por negación: aquellas personas que no eran parte del Partido Comunista o aquellas personas que siéndolo habían abandonado la línea dictada por éste.

Durante muchos años los Estados Unidos reconocieron al gobierno Khmer e incluso, con el apoyo de ese país, mantuvieron su presencia en el seno de Naciones Unidas.  El gobierno camboyano de Hun Sen, en el poder desde la década del ochenta, abrió investigación en contra de Pol Pot, pero su muerte impidió su juzgamiento.  Sin embargo, en el año 2006 se llegó a un acuerdo con la ONU para la creación de un Tribunal Mixto para el juzgamiento de los crímenes cometidos por los Khmer Rojos.  Se creó finalmente una Cámara Especial con jueces nacionales y extranjeros en la Corte Suprema de Camboya.  Esta Cámara se encargó de la investigación y el juzgamiento de la cúpula del Khmer Rojo y de los máximos responsables de los crímenes cometidos.

Las críticas al Tribunal no han cesado.  Desde quienes consideran que la calidad jurídica de sus miembros es muy baja, hasta aquellos que afirman que su alcance es muy limitado, pues sólo juzgará a los siete miembros ya seleccionados y no planea incluir ninguno más.  De acuerdo con Alexander Hinton, esta actitud responde a la política del gobierno camboyano de no remover el pasado más allá de lo estrictamente necesario y a la concepción budista que considera que el pasado debe dejarse quieto, que las heridas que están cerrando no deben ser reabiertas con causas como éstas.

Al momento de comenzar sus actividades, la Sala Extraordinaria declaró nula la sentencia proferida en 1979, por considerar que el Tribunal vietnamita carecía de legitimidad para el juzgamiento de Pol Pot.  De esta manera excluía del sistema jurídico internacional una decisión que había sido considerada como un precedente en casos de auto-genocidio, pese a su falta de legitimidad de origen.

Dentro de las primeras sentencias que dictó la Sala Extraordinaria se encuentra aquella en la que se condena a Kaing Guek Eav, mejor conocido como Duch, y que era el responsable de Tuol Sleng.  Por los crímenes de lesa humanidad cometidos y por las violaciones a las Convenciones de Ginebra fue condenado a 35 años de prisión.   Durante la apelación su sentencia fue aumentada a prisión perpetua, dada la gravedad de los crímenes. 

La primera sentencia sobre genocidio, y quizás la última de la Sala Extraordinaria, fue dictada el pasado 16 de noviembre de 2018 en el Caso 002/02 en contra de Nuon Chea y Khieu Samphan por los crímenes de genocidio y graves violaciones a las Convenciones de Ginebra de 1949.  Los cargos formulados por genocidio lo fueron por los actos cometidos en territorio camboyano en contra de la población Cham y vietnamita.

En lo que sigue me ocupo del contenido del sumario de la sentencia y su contribución a la interpretación de la Convención.  No analizo la sentencia completa, pues esta no ha sido publicada todavía.

Los procesados son acusados de participar en una Empresa Criminal Conjunta con otros procesados en la realización de los siguientes actos:

  • El movimiento repetido de la población de las ciudades a las zonas rurales o entre zonas rurales.
  • El establecimiento y la operación de cooperativas y campos de trabajos.
  • El establecimiento y la operación de centros de seguridad y de ejecución.
  • La persecución en contra de grupos específicos, como los Cham y los vietnamitas, los budistas y antiguos funcionarios de la República Khmer.
  • La regulación del matrimonio.

La persecución en contra de la población Cham y vietnamita se califica como genocidio y otros actos como crímenes de lesa humanidad.  Ningún otro grupo es considerado como víctima de genocidio, lo que nos muestra que el caso camboyano es tratado sólo como genocidio cuando involucra un grupo nacional, como los vietnamitas, o un grupo étnico, como en el caso de los Cham.  La Sala Extraordinaria encontró que los ataques fueron cometidos sobre bases religiosas, étnicas, raciales o nacionales y no se incluyen los grupos políticos o las bases políticas como fundamento de la acusación o de la sentencia.

La Sala Extraordinaria sanciona a los procesados por crímenes de lesa humanidad y por genocidio en relación con la población Cham y vietnamita.  En cuanto a los Cham, la Sala Extraordinaria encontró que fueron desplazados sin su consentimiento y que existía un patrón de persecución en las zonas en donde estaban por su resistencia a los ataques que se les querían imponer a sus tradiciones religiosas y culturales.  Los Cham fueron distribuidos en diversas comunidades Khmer con el fin de que se asimilaran a la población mayoritaria, lo que muestra que fueron discriminados con base en su identidad grupal y no en su identidad individual (Parr. 27).

Teniendo en cuenta que los Cham son musulmanes, los Khmer Rojos les obligaron a comer cerdo, a usar prendas Khmer, a hablar solo lengua Khmer e incluso sus libros fueron quemados.  Quienes se resistieron, fueron arrestados o asesinados.  Para la Sala Extraordinaria la intención genocida está suficientemente demostrada en hechos como, por ejemplo, la selección para asesinatos a miembros de la población Cham, en tanto personas de otros grupos no fueron objeto de ataque alguno.  Sin embargo, al momento de analizar la responsabilidad individual encuentra que los actos genocidas fueron cometidos como parte de una Empresa Criminal Conjunta y no con dolo directo sino con dolo eventual, lo que resulta bastante polémico, pues el dolo del genocidio debe ser directo dado que se ocupa de dos elementos: el acto genocida, en este caso el asesinato; y el propósito de eliminar el grupo protegido –religioso y nacional- como tal.

En el caso de Khieu Samphan, la Sala Extraordinaria encuentra que no hay intención genocida con respecto a la población Cham, pero sí con respecto a la población vietnamita.

Un proceso de persecución se dio en el caso de la población vietnamita, pues entre 1975 y 1976 hubo una política dirigida a expulsarlos de Camboya.  Entre 1977 y 1978 se persiguió y se asesinó a miembros de este grupo nacional, por lo que considera probada la acusación de genocidio.

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